sábado, 9 de enero de 2010

Desde mi ventana

Tras varios inviernos de espera por fin vuelve a nevar en Oviedo. Parece un cuento de Navidad: el Paseo de la Florida y el Parque Camino de Santiago convertidos en una estación de esquí. Todo lleno de familias disfrutando de la nieve, sobre todo los pequeños con sus trineos o con sacos de plástico deslizándose por la ladera y otros haciendo muñecos de nieve o tirándose bolas.
De nuevo recuerda uno su infancia en Soto, tirando por los trineos de fabricación casera hasta las laderas cercanas (posteriormente incluso con esquíes de verdad) para deslizarse por los prados nevados.
Lo duro vendrá el lunes si las alegrías del fin de semana se convierten en obstáculos para volver a la actividad laboral y colegial.


De momento disfrutamos de ello: un paseo por el camino de Santiago hasta Lloriana por la tarde, en que estuvo nevando sin cesar en el recorrido de vuelta, y después de cenar a salir al parque otra vez con Lassie y resto de la familia.
¡Ésto es vida!

domingo, 20 de diciembre de 2009

Desde mi ventana



El sábado viajamos a Soto, la carretera con hielo en las rodadas y nieve polvo en los laterales, todo el campo cubierto por una capa de nieve blanca y el cielo con las constelaciones visibles y las estrellas brillando como diamantes. A las 19,00 el termómetro marca - 6ºC, por lo que nos metemos en casa con rapidez y ya no volvemos a salir. El domingo amanece con un sol radiante produciendo destellos en la nieve, parece que las estrellas que poblaban el cielo por la noche ahora están sobre los prados. A pesar del sol la temperatura al mediodía es de - 2ºC.













Depués de comer salimos por la ruta del Alba hasta Retorturiu y volvemos por la senda de Precia la Vara donde vemos como el sol se va ocultando tras las montañas.
Cuando voy por estos lugares siento la llamada de la tierra, que me reconoce cuando paso y me recuerda que desde niño he transitado por estos caminos. Siempre me vienen a la cabeza anécdotas y aventuras infantiles que compensan el desarraigo sufrido al tener que abandonar nuestro hogar a los 10 años para estudiar fuera.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El proyectil


Hoy tocó mayar las últimas manzanas de la temporada. La sidra sale dulzona y con demasiada pulpa.
No me resisto a fotografiar el tapón metálico que salió disparado hacia la frente de mi padre hace tres semanas, cuando lo estaba desenroscando en el barril de cerveza reutilizado para conservar la sidra dulce. Aunque le costó un viaje en ambulancia y una estancia en pensión completa en el HUCA durante cinco días, ya vuelve a las andadas. Como dice él :¡Tengo buena encarnadura!.
Y es cierto: ya no se le nota a simple vista ni la fractura ni los 10 puntos de sutura en ceja y nariz.
¡Ya podíamos heredar algo de esa naturaleza!
Desde luego firmaría ahora por llegar a los 86 años y tener su salud y su lucidez.
¡Qué lo disfrutemos muchos años!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En el mundanal ruido

La realización de una pequeña obra de reforma en mi casa (eso sí que es ruido mundanal) me ha tenido sin conexión a red varios días. Aunque hemos conseguido su reposición provisional, dentro de una semana volveremos a estar sin conexión. También ha coincidido con un periodo de mucho trabajo que me ha impedido dejar volar la imaginación en busca de ocurrencias que publicar.
Esperamos volver en diciembre.
Disculpen las molestias.

martes, 27 de octubre de 2009

Visita principesca


El sábado pasado mi reina y yo, acompañados de nuestra princesa heredera, nos desplazamos desde Soto de Agues a Rioseco para asistir al acto de entrega del "Premio príncipe de Asturias" a nuestra comunidad vecinal de Sobrescobio. Rodeados de familiares, vecinos y amigos recibimos con alegría y orgullo el premio de manos del príncipe Felipe. Tanto el príncipe como su esposa no regatearon dar la mano a todo el que la extendía a su paso y tuvieron palabras de ánimo para todos así como de agradecimiento por el calor y el cariño de la bienvenida. La comida en el pabellón deportivo estaba sabrosa y en su punto (embutidos, empanada, callos, venado con patatines, fayuelos, casadielles, queso casín y dulce de membrillo). Aunque hubo algo de debate sobre la adecuación de la monarquía al sistema democrático, en general todos los asistentes estábamos muy contentos por la trascendencia mediática que se da a este evento y las positivas consecuencias que esperan los hosteleros de la propaganda gratuíta que supone el premio y la visita principesca.
Lo más original fue la piedra en que se colocó la placa conmemorativa, que fue trabajada por un vecino de Anzó aficionado a tallar la roca, en la que cinceló las figuras del castillo y la cruz de santiago que integran el escudo del concejo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Prueba superada


Viajamos a Somiedo, llegando al pueblín a la hora de comer. Oliva nos ha preparado un picadillo de casa con patatas cocidas que sabe a gloria.
Tras la comida subo a las brañas por la güérgola de Arbeyales para ver las vacas. El tobillo no se resiente.
Una vez contadas y recontadas todas las vacas, que estaban cerca de La Corra, bajamos hasta la braña de Murias y cortamos dos cargas de escoba para poner en la cabana de teito (teitar).
El paisaje con un día tan soleado y limpio es espectacular.
A la vuelta al pueblo ya tengo trabajo asignado: limpiar la maleza y revisar el tejado de la casa del campo. Subo al tejado con precaución, recordando los antecedentes, realizo la revisión y algo de retejado y como está oscureciendo dejo la limpieza para el domingo. Por la noche cena comunal en la antigua escuela con los restos de la borregada de hace tres semanas: chanflaina y caldereta.
El domingo realizo el desbroce y recojo unas avellanas. Oliva queda contenta y sólo falta que le traiga un tractorado de leña para que me nombre su yerno predilecto.
El tobillo sigue sin resentirse por lo que habrá que ir pensando en terminar el tejado de mi cabaña coyana.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Donde las dan las toman


Salgo del trabajo cuando está cayendo el día y entro a la farmacia habitual. Tras una corta espera me atiende la atractiva farmaceutica; en esta ocasión su comportamiento es distante y profesional: me sirve envuelto en papel el medicamento que solicité y, con la vuelta, me da las gracias, seca, seria, casi gélida. Mi mente empieza a cavilar: ¿Habrá leído en mi rostro que hice caso omiso a los consejos publicitarios que me habría proporcionado? ¿Tendré el pequeño problema y no me habré enterado, pero mi lenguaje no verbal lo irá contando a todo el mundo?. Abrumado por esos pensamientos continuo caminando en esa agradable tarde otoñal y llego a la plaza del Fontán, entro en la biblioteca y, en la segunda planta, avisto a L.S. tras la cristalera, enfrascado en la consulta de archivos en un ordenador, seguramente ediciones antiguas de La Nueva España, en busca de esquelas o noticias relevantes. Aprovecho el momento de concentración para sacarle un foto a traición y así logro vengarme de Buridán.